Cadencia en running: qué mirar y qué dejar de sobredimensionar
La cadencia volvió al centro de la conversación runner. Explicamos qué significa, cuándo conviene prestarle atención y cuándo no hace falta obsesionarse.
La cadencia es cuántos pasos das por minuto al correr. Y sí, importa. Pero no al nivel de obsesión con el que internet la trata a veces.
Por qué se habla tanto de esto
Porque una cadencia baja combinada con una zancada muy larga puede aumentar frenado, impacto y sobrecarga. Entonces muchos relojes, coaches y cuentas de running empezaron a repetir el tema como loro.
Qué rango es normal
No existe un número mágico universal. El famoso 180 fue útil como referencia histórica, pero no como ley. La cadencia cambia según ritmo, altura, técnica y contexto.
Cuándo conviene prestarle atención
- Si aterrizás muy adelante del cuerpo
- Si sentís golpe excesivo
- Si tenés historial de ciertas lesiones por sobrecarga
- Si al acelerar mantenés zancada gigante en vez de mejorar frecuencia
Cuándo no hace falta volverse loco
Si corrés cómodo, progresás y no te lesionás, mirar la cadencia puede ser útil, pero no debería convertirse en tu religión semanal.
Cómo mejorarla sin forzar
Trabajá técnica, fuerza, movilidad y pequeños ajustes. Subirla apenas un 3 a 5 por ciento ya puede cambiar bastante sin hacerte correr raro.
Veredicto
La cadencia es una variable importante, pero no aislada. Mirala en contexto. Si te obsesionás con el número y te olvidás de todo lo demás, perdiste el punto.